viernes, 31 de diciembre de 2010

Cuando he sido mujer” exposición fotográfica de Eduardo Añorve Zapata en Cuajinicuilapa


Claro podría haberla titulado Cuando he sido femenino, pero hubiese sido muy suave… Cuando he sido mujer, la palabra mujer suena fuerte y es un juego, que, igual, decía Oscar Oliva: el título es como la ventana por donde se asoma el espectador

En el restaurante El Ocaso, ubicado en el centro de Cuajinicuilapa, Guerrero, se exhibe en una pared de madera, la exposición fotográfica Cuando he sido mujer, de Eduardo Añorve Zapata, originario de este lugar, quien lleva más de 30 años “haciendo fotografía marginalmente” como diría él en sus propias palabras. La muestra fue inaugurada el 1º de diciembre del presente año y permanecerá hasta el 30 de enero del 2011.

Al hablar con este creador cuijleño se pueden abordar temas diversos y variados relacionados no solamente con la fotografía: poesía, narrativa, periodismo, historia regional, sólo por citar algunos ejemplos; sin embargo, es el tema de esta exposición fotográfica cuyas imágenes nos muestran a la mujer costeña lo que nos ocupa: mujeres de diferentes edades, en diferentes momentos de su vida.

En entrevista para el Faro, Añorve Zapata explica su relación con la fotografía desde la adolescencia, encontrando en la cámara fotográfica el medio para satisfacer el gusto por crear, también su intención de acercar este arte a la gente con imágenes del propio entorno que le resultan al espectador familiares, lejos de los prejuicios, mostrando su trabajo en un lugar accesible y concurrido en el centro de Cuajinicuilapa, como es el restaurant El Ocaso.

-¿Desde cuándo te inicias en la fotografía y por qué… cuántos años tenías?

-No me acuerdo, tenía posiblemente 12 años, ¿por qué?, porque me regalaron una cámara, una Kodak…no sé si de 35 mm…de esas elementales, de focal fija, de esas chafitas y con rollo…

-¿Recuerdas cuáles fueron las primeras imágenes?

-Sí, ahí las tengo, son fotos de mis hermanos, fotos de Raúl y Ramiro cuando se mamaban el dedo; yo creo que tenía entonces unos 13 o 14 años.

-Dedicarse a la fotografía es un arte caro, tú mismo lo has dicho; sin embargo te has dedicado a la fotografía.

-En realidad no me dedico a la fotografía, lo hago marginalmente… Cuando creas tienes que trabajar para sobrevivir, primero, y después trabajas para poder conseguir dinero para las cosas que puedes hacer. Crear es una pulsión, es algo que está en ti, que no lo puedes dejar y es algo a lo que le vas a dedicar mucho. Entonces sí, la fotografía es cara, pero resulta ser que te dedicas a ella, cuando menos, buscas estrategias, buscas modos en que puedes hacerlo. Por ejemplo, cuando trabajaba mucho con negativo, con fotografía blanco y negro, no hacía hojas de contacto, para ahorrar, lo que hacía era ver el negativo a trasluz y decía parece que esta está bien y me iba sobre ésa.

“Entonces, ya te ahorrabas y te ahorras todas las pruebas que, según la técnica tienes que hacer, te ahorras todo eso y lo vas haciendo a ojo de buen cubero. Buscas economizar. Claro que ahora es distinto, porque ahora hay materiales más accesibles, si no más baratos. Por ejemplo, esta muestra está hecha con fotografías que se imprimen por seis pesos: vas ahí, a estas máquinas, y te las imprimen indiscriminadamente… digamos que no es un trabajo de calidad, como se dice ¿no?, no vas al laboratorio, al súper laboratorio, donde pides tal papel, tal acabado, sino es a granel, utilizas los mismos recursos del mercado para poder hacer una exposición como ésta, y como es fotografía digital, también es relativamente barato.

“Entonces aunque no es caro, no es tan caro como si fuera, digamos, profesional o si yo tuviera pretensiones de hacer una fotografía de calidad; al final, la diferencia es poca, la diferencia no se nota mucho o no se nota porque lo que importa es la foto, lo que importa es lo que dice la foto. Lo ideal sería que fueran materiales excelentes y todas esas cosas, pero eso no se tiene, eso está por encima”.

En ese momento de la entrevista, una señora joven entra al restauran El Ocaso y saluda, mira una fotografía y pregunta por el precio, solicita que se quite la foto de su abuela porque no le parece bien que esté allí y es retirada tal como lo pide, pregunta por el precio.

-¿Pudiste tener estudios para aprender fotografía, fuiste a la escuela?

-“Cuando me regalaron una cámara… esa cámara me la regaló Quile [un tío suyo] y yo hacía fotos… claro, no recuerdo haber hecho muchas fotos con esa cámara, pero me quedó esa inquietud. Cuando estaba yo en la prepa, un amigo mío tenía una cámara que le regaló su hermano; entonces, andábamos loqueando aquí, tomando fotos a diestra y siniestra por donde fuera posible… Después seguí haciendo fotos y aprendí, busqué libros y empecé… me puse a ver, me di cuenta que lo que importa en fotografía es entrenar el ojo, tienes que ver y ver, tienes que aprender a ver. Después tomé un curso, pero ya en el 89, posiblemente en el 90”.

-¿Oiga no me la va a vender? (pregunta la misma señora joven, refiriéndose a la foto de su abuela)

-“No, no se venden señora (responde Eduardo y continúa respondiendo la pregunta). Sí, tomé un curso pequeño, de fotografía en blanco y negro, fotografía básica, para aprender a revelar, a imprimir y algunas cosas técnicas con un cuate que se llama Ulises Castellanos, que él es fotógrafo… buen fotógrafo por cierto… y seguí por mi cuenta haciendo foto. Después estudié, fui a la escuela, estuve dos años estudiando fotografía, no terminé los dos años, pero estuve… la intención era terminar dos años pero ya no tuve dinero… pero sí fui a la Escuela Activa de Fotografía, en la ciudad de México.

“Pero me di cuenta que más bien fui a aprender cosas técnicas, ya sabía ver, porque en una de las primeras clases el maestro pidió que todo mundo llevara su cámara… en ese entonces yo tenía una cámara chafa, y todo mundo, pues, tenía buenas, y yo tenía una mala cámara, pero… cuando dijo traigan sus fotos, yo llevé mis fotos y entonces resultó que mis fotos estaban bien hechas. Entonces me di cuenta que yo ya sabía ver. Así pues, fui a aprender cosas técnicas, sobre todo, y a conocer algunos autores que no conocía y… bueno, cuando puedo me pongo a leer… seguí comprando libros, de Ansel Adams, que ahora parecen inservibles… pero seguí aprendiendo, sobre todo fotografía analógica; digital, casi no he explorado mucho, porque mis cámaras son chafas, no tengo una buena cámara.”

Añorve Zapata señala que la única beca que ha tenido para realizar tanto estudios fotográficos como la actividad de la fotografía es “la solidaridad de los parientes y amigos, pues, para obtener alguna tienes que tener amigos en el gobierno o tener riqueza”. Más bien, opta por “sustraer,” dejar de comprar algunas cosas como ropa, para poder imprimir fotos, por ejemplo.

-El nombre de la exposición es Cuando he sido mujer, ¿no te han hecho comentarios, no te han dicho: Eduardo es gay o bisexual?

-No exactamente, pero… se les hace raro a la gente de acá… es una exposición para la gente de aquí, no es una exposición en el sentido, digamos, elitista. En una exposición, de… ¿qué te gusta? …de un museo de ciudad no hacen esto, se exponen menos fotos, en otros formatos, con más aire, en espacios especiales; aquí no tenemos esas condiciones, aquí lo que tenemos es esa pared (de madera) tomamos esas fotos y la gente viene y las ve y les gusta o les disgusta, punto.

“Me dijo Neza [su sobrino] que por qué él no aparece ahí y ya le dije que las viera y se dio cuenta de que eran puras mujeres y ya dijo que, bueno, que él no quiere aparecer porque no es mujer. Otra gente juega; algunos se han querido burlar que si soy mujer o cosas así. Pero, me dijo una amiga: Fíjate que entendí; al principio no entendía, dice, es como Changó, Changó a veces es Santa Bárbara… ese juego. Claro podría haberla titulado Cuando he sido femenino, pero hubiese sido muy suave… Cuando he sido mujer, la palabra mujer suena fuerte y es un juego, que, igual, decía Oscar Oliva: el título es como la ventana por donde se asoma el espectador. Hay espectadores que no se preguntan el título, simplemente ven las fotos porque está fulana o zutana aquí, pero hay quienes ven y se preguntan ¿por qué cuando he sido mujer? Sí, es una multiplicidad de lo femenino o lo mujeril lo que hay ahí.

-Todas estas fotos, ¿las fuiste completando en años, son de un periodo?

-Son fotos que he hecho como desde el 2006 o el 2007 hasta la fecha. En realidad no tenía la idea de que iba a agruparlas así, no, y son fotos a color… normalmente el color no me gusta, es complicado, es difícil, pero… bueno, tuve que entrarle por necesidad, porque mi cámara decente de blanco y negro, cuando ya iba a trabajar, me la robaron, hace más de un año se metieron a mi casa, me robaron mi cámara, me robaron cosas y tuve que conformarme con trabajar color… Entonces, lo que tienen en común es que han sido tomadas con una sola cámara, una canon semi profesional, dicen, pero no, es una cámara pequeña… y que han sido tomadas a partir de que adquirí esa cámara fotográfica. Todo es digital, no hay nada que sea analógico”.

-Esta es la segunda exposición que presentas en el Ocaso, tú has expuesto en Acapulco, en la ciudad de México, en Taxco, el INAH ha expuesto tu trabajo, has hecho otras exposiciones en otros lugares, en parte, ya explicaste un poco que es para la gente, pero aquí está el Museo de Culturas Afromestizas también.

-Pero ese es el Museo de Culturas Afromestizas y esto no tiene que ver con lo afromestizo. Bueno son dos cosas: en principio el museo fracasó, el museo como un sitio donde se expusiera las voces de la gente de acá, de la Costa fracasó, por eso no es fácil exponer ahí, porque hay que caerle bien al dueño del museo, al que lo administra… en realidad, el problema del museo es que nadie va a visitarlo… es decir, si no me dejan exponer en el museo, le encuentro provecho: ¡qué bueno!, porque ahí nadie va a verlo.

“Entonces aquí [en el Ocaso] sí pasa mucha gente y lo ve… un montón… la gente lo ve, que es lo que importa. También está la idea de que no necesitas una galería especializada para hacerlo, este es buen lugar, porque lo que importa es que la gente la vea, y que la gente se dé cuenta que la foto no sólo sirve para el recuerdo de la boda de fulano o de los 15 años de X o del bautizo, sino que trasciende; que se dé cuenta de que es un objeto que puede ser visto, no sólo en tu casa sino en otro lado y también puede ser apreciado… porque a veces vienen y me dicen: me gusta ésta, me gusta aquella, ¿no?

“Por otro lado, el problema del museo: es que el museo está conceptualizado como un museo de cultura afromestiza, entonces, desde ahí: la gente supone que entra a un sitio donde hay una connotación étnica de algo, porque es un museo de culturas afromestizas; aquí no, aquí es más libre, aquí hay menos prejuicios en ese sentido. Es decir, la gente viene y ve, viene aquí al Ocaso, a no sé qué venga, ve la exposición, ve las fotos, no está pensando: voy a un sitio donde voy a ver cosas de negros o de afromexicanos, sino llega y dice: ¡ah! mira aquí está fulana, aquí está zutana.

“En cierto sentido, también se trata de desmitificar ese rollo de que todo tenemos que verlo desde el punto de vista étnico, desde el punto de vista de una categoría. No necesariamente, porque, como ves, viene la señora y dice: No, es que ahí está mi abuelita, y ella no está pensando en si es afro, eso no importa, lo que importa es que aquí está, porque a mí me dice algo personal y, claro, hay otra gente que viene y ve a esa gente, le dice otra cosa, le cuenta otras historias, pero, ocurre mucho que hay esta indicación entre la gente que viene a ver las fotos y la exposición: eso es parte de ver cómo reacciona la gente.

“La mamá y la niña que estuvieron anteriormente, esa foto de Guille, es aquella chamaquita que está allá arriba, y así, hay gente que viene: ¡Ah! ahí está mi foto. Dice aquella chava: Oye, quita mi foto de ahí, si pasa mi tía y me ve va a decir: oye, ¿dónde andabas?, andabas en el desmadre, no fuiste a la escuela, etcétera. En ese sentido, es una exposición para la gente que pretende no tener prejuicios, no dirigirte, sino dejar que tu libremente entiendas, pienses, aceptes, quieras, cuentes tu historia. Actualmente no tengo tiempo ni recursos para buscar exponer en otra parte, tengo la idea, pero no la intención, no voy a buscarlo”.

-¿Qué pasa con las fotos al final, las vendes?

-No, normalmente lo que pasa es que, ya al final de la exposición, se regalan a la gente. Oye esta es mi foto. Llévate tu foto… de hecho, si la señora hubiera querido…o sea, era para regalársela, para regalársela a su abuela, venga por su foto, aquí está. Hubo una exposición anterior, sobre el toro de petate, hace un año exactamente… entonces, vino una señora y me dijo: Oiga, este niño… Y yo le dije: Sí, dígale que cuando termine la exposición venga por ella, pero yo no sabía que acababa de morir una noche antes, por ejemplo ¿no? Y, curiosamente, de esa exposición, varias personas murieron.

Por NADIA Alvarado
Cuajinicuilapa, Gro.


Suplemento vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, diciembre de 2010

Opinión

Por: Isaías López Abundis

Desear un feliz año nuevo a nuestros familiares, amigos y conocidos, nos llena de satisfacción y alegría. En estas fechas, en todo el año y en toda época, los jóvenes derrochan energía, bailan y disfrutan de la vida como nosotros lo hicimos un día.

En mi caso muy particular, la celebración de la Noche Buena y la Navidad con mi familia me causa alegría, pero despedir al año viejo y festejar un año nuevo, me provoca una nostalgia nutrida por recuerdos agradables y desagradables del ayer; la pérdida de seres queridos insustituibles mellan nuestros ánimos y nos hacen dimensionar nuestra existencia frente a nuestros propios descendientes. La lectura de un pensamiento poético de Li Tai Po, un autor de origen chino, me hizo reflexionar sobre el curso y la inflexibilidad de la vida, dice así:

“Cortad con vuestra espada la corriente del río; el río seguirá corriendo. Sumergid en el vino la pena; y será mayor la pesadumbre. Ni el agua que transcurre torna nuevamente a su manantial, ni la flor desprendida de su tallo vuelve jamás al árbol que la dejó caer. Fugitivo relámpago es la vida, que apenas si da tiempo a sentir su pasar, inmutable es la faz de la tierra y del cielo, más cuan súbito es el cambio de nuestro propio rostro”.

Así, cada ocaso es un adiós, y cada amanecer una invitación a caminar por nuestro cauce, con el pleno convencimiento que no hay (ni habrá) retroceso. Asistir a la playa y admirar el oleaje de la mar nos invita también a cumplir con responsabilidad y constancia con nuestras actividades diarias como una ola de nuestro inmenso mar humano; añado para ustedes lo siguiente:

Un pensamiento

En cada año nuevo… se funde la tristeza de ver los cuerpos y las almas que se elevan a otro rango, con el brillo que refleja la mirada de los niños que cantan de la vida la alborada.

El sentimiento de nostalgia que provoca el rojo ocaso, y la alegría que nos causa la naciente, blanca y bella aurora.

Mirar que diciembre se despeña cual cascada, y del mismo tiempo brotar a borbotones un tierno enero, adornado de prometedores y mágicos colores; y ver del cielo prendida la esperanza como estrella.

Un deseo

…Que la esperanza, refulgente como estrella, ilumine el arduo camino del que sufre, del que clama, del que gime; del inmortal sediento de justicia, que espera a mano abierta las albricias prometidas, y que bendice a manos juntas, la llovizna que penetra lo mojado de sus penas. Los que con sus carrilleras cargadas de hambre, sueñan con el hombre, con el caudillo que habrá de inventar nuevas revoluciones, que dispare su escopeta contra la corrupción y la indolencia. Que gobernantes y políticos hagan contra el pueblo…¡disparos de humanidad, de amor, de equidad y de justicia, AMÉN!

Y recordemos que reír o sonreír en la desgracia o la pobreza, es más agradable y satisfactorio que odiar o maldecir estando en la opulencia económica, moral o intelectual.

Agradeceré sugerencias y comentarios al correo: isaias_la@hotmail.com.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2011, y…¡Que Dios nos procure lo necesario para subsistir! Lo demás, es pura vanidad.


Suplemento vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, diciembre de 2010

Cultura Popular de la Costa Chica

Por: Higinio Peláez Ramos

El 22 de diciembre del año en curso, en Cacahuatepec Villa Juárez, Oaxaca, la asociación Civil El Andariego llevó a cabo el séptimo festival musical en memoria de uno de los más grandes y refinados compositores de música popular romántica que ha dado nuestro suelo: el gran Álvaro Carrillo.

¡Ah!, y disculpen que yo escriba Cacahuatepec Villa Juárez; pero es que, en una de sus canciones, Carrillo así lo llama.

Qué bueno es recordar a quienes han sabido resaltar el nombre del terruño; pero, qué hermoso fuera que estos reconocimientos se les hicieran a nuestros personajes en vida. Así es como la persona goza el gesto; porque oye, siente y ve cualquier demostración de afecto.

Sin embargo, de todos modos homenajear es sano, porque se desahoga ese sentimiento de reconocer las cualidades de nuestros congéneres a la vez que hacemos pública nuestra admiración por la superioridad o grandeza de la persona homenajeada.

En la ciudad de México y lugares donde por cuestión de trabajo tuve que convivir con gente del medio artístico, me acostumbré a oír siempre palabras de elogio hacia la persona de Álvaro Carrillo; pero al llegar a Costa Chica, me extrañó mucho el concepto de alguna gente, de que el Ingeniero fue un ingrato al no querer a su tierra.
En este caso, creo que los ingratos son los que así se expresan del gran artista oaxaqueño. Yo que tuve la suerte de convivir y compartir las grandes noches de bohemia con él, sé de lo feliz que se sentía recordando los lugares, gentes y costumbres de su querida Costa Chica.

Aunque sigo pensando que los homenajes tienen que ser en vida; ¡Gracias a El Andariego de Cacahuatepec! por tratar de mantener vivo el recuerdo por nuestro gran artista.

A continuación, me permito poner ante usted, este pensamiento en forma de verso, que escribí a los tres días del fatal accidente, y una habitual pose del llorado compositor.


Cultura Popular de la Costa Chica

Por: Higinio Peláez Ramos

El 22 de diciembre del año en curso, en Cacahuatepec Villa Juárez, Oaxaca, la asociación Civil El Andariego llevó a cabo el séptimo festival musical en memoria de uno de los más grandes y refinados compositores de música popular romántica que ha dado nuestro suelo: el gran Álvaro Carrillo.

¡Ah!, y disculpen que yo escriba Cacahuatepec Villa Juárez; pero es que, en una de sus canciones, Carrillo así lo llama.

Qué bueno es recordar a quienes han sabido resaltar el nombre del terruño; pero, qué hermoso fuera que estos reconocimientos se les hicieran a nuestros personajes en vida. Así es como la persona goza el gesto; porque oye, siente y ve cualquier demostración de afecto.

Sin embargo, de todos modos homenajear es sano, porque se desahoga ese sentimiento de reconocer las cualidades de nuestros congéneres a la vez que hacemos pública nuestra admiración por la superioridad o grandeza de la persona homenajeada.

En la ciudad de México y lugares donde por cuestión de trabajo tuve que convivir con gente del medio artístico, me acostumbré a oír siempre palabras de elogio hacia la persona de Álvaro Carrillo; pero al llegar a Costa Chica, me extrañó mucho el concepto de alguna gente, de que el Ingeniero fue un ingrato al no querer a su tierra.
En este caso, creo que los ingratos son los que así se expresan del gran artista oaxaqueño. Yo que tuve la suerte de convivir y compartir las grandes noches de bohemia con él, sé de lo feliz que se sentía recordando los lugares, gentes y costumbres de su querida Costa Chica.

Aunque sigo pensando que los homenajes tienen que ser en vida; ¡Gracias a El Andariego de Cacahuatepec! por tratar de mantener vivo el recuerdo por nuestro gran artista.

A continuación, me permito poner ante usted, este pensamiento en forma de verso, que escribí a los tres días del fatal accidente, y una habitual pose del llorado compositor.

Cultura Popular de la Costa Chica

Por: Higinio Peláez Ramos

El 22 de diciembre del año en curso, en Cacahuatepec Villa Juárez, Oaxaca, la asociación Civil El Andariego llevó a cabo el séptimo festival musical en memoria de uno de los más grandes y refinados compositores de música popular romántica que ha dado nuestro suelo: el gran Álvaro Carrillo.

¡Ah!, y disculpen que yo escriba Cacahuatepec Villa Juárez; pero es que, en una de sus canciones, Carrillo así lo llama.

Qué bueno es recordar a quienes han sabido resaltar el nombre del terruño; pero, qué hermoso fuera que estos reconocimientos se les hicieran a nuestros personajes en vida. Así es como la persona goza el gesto; porque oye, siente y ve cualquier demostración de afecto.

Sin embargo, de todos modos homenajear es sano, porque se desahoga ese sentimiento de reconocer las cualidades de nuestros congéneres a la vez que hacemos pública nuestra admiración por la superioridad o grandeza de la persona homenajeada.

En la ciudad de México y lugares donde por cuestión de trabajo tuve que convivir con gente del medio artístico, me acostumbré a oír siempre palabras de elogio hacia la persona de Álvaro Carrillo; pero al llegar a Costa Chica, me extrañó mucho el concepto de alguna gente, de que el Ingeniero fue un ingrato al no querer a su tierra.
En este caso, creo que los ingratos son los que así se expresan del gran artista oaxaqueño. Yo que tuve la suerte de convivir y compartir las grandes noches de bohemia con él, sé de lo feliz que se sentía recordando los lugares, gentes y costumbres de su querida Costa Chica.

Aunque sigo pensando que los homenajes tienen que ser en vida; ¡Gracias a El Andariego de Cacahuatepec! por tratar de mantener vivo el recuerdo por nuestro gran artista.

A continuación, me permito poner ante usted, este pensamiento en forma de verso, que escribí a los tres días del fatal accidente, y una habitual pose del llorado compositor.


Suplemento Vida y Sociedad, en El Faro de la Costa Chica, Diciembre de 2010

Pan de Tlapehuala. Panaderia Las Palmas

El Vacilón de Tacambaro (Autor J. Isaías Salmerón), con El Gavilancillo del Violín

http://guerreromexico.multiply.com/

El Gavilancillo del Violín está integrado por: Pedro Paredes Chamú (Voz, guitarra y director), Gustavo Paredes Nájera (Voz y violín), Daniel Luciano (guitarrón), y Pedro Paredes Nájera (tamborita)

CONTACTO: Calle Galeana, Número 03 , Colonia Centro, Tlapehuala, estado de Guerrero. México.

Celular: 044 732 104 87 51
gavilan_gusta@hotmail.com

jueves, 23 de diciembre de 2010

Los Salmerón, este domingo en el zócalo de Tlapehuala

Escrito por Ramiro Vargas Beltrán

TLAPEHUALA, GRO. Todo se encuentra listo para que este 26 de los corrientes se lleve a cabo el evento cultural-musical más relevante de la temporada: “Una tradición, tres generaciones”; la calle 16 de Septiembre será el escenario esta vez.
Sobre el particular se ha informado que ya está confirmada la participación de grandes músicos de Tlapehuala, entre ellos Alma Calentana, El Gavilancillo del violín entre otros.

El grupo de los Hermanos Salmerón es otro de los atractivos que el público admirará durante el evento y además deleitará con sus interpretaciones a toda la concurrencia.
Por la mañana del mismo día 26 se tiene previsto que Los Salmerón se instalen frente al mercado municipal “Filiberto Salmerón”.

Ahí interpretarán los gustos y sones que han hecho famosos en todos los escenarios que han actuado.

Por la tarde el escenario será, como ya se dijo, la calle 16 de Septiembre; a un costado del palacio municipal.

El alcalde Nelson Flores Peñaloza confirmó su asistencia; el año pasado, en el mismo evento, el presidente señaló que seguirá apoyando a este evento porque difunde y promueve la cultura de Tlapehuala.

Esa vez reconoció que se identifica con la música regional porque él también es tlapehualense y descendiente de grandes músicos como Bardomiano Flores y Herlindo Flores, uno de los mejores saxofonistas que ha dado Tlapehuala al mundo entero.
Después del evento de Los Salmerón, Giovanni Ocampo Villanueva presentará su documental “De primera necesidad”, que se trata de la elaboración del huarache y sombrero de Tierra Caliente.

Tlapehuala será la segunda sede donde se exhibirá este cortometraje, después de haberse estrenado en Huetamo, Michoacán. Las imágenes del documental fueron captadas en los municipios de Tlapehuala, Ajuchitlán y Altamirano, y en Michoacán, en Purechucho y Huetamo.

El ayuntamiento de Tlapehuala colocará una pantalla gigante para que el público asistente pueda disfrutar de este video que retrata la vida cotidiana de Tierra Caliente.

Las piezas musicales emblemáticas que han dado fama a Tlapehuala y Tierra Caliente como “La Tortolita”, “El Pañuelo”, “Tlapehuala Lucido” entre otras más, serán interpretadas por los grupos musicales que estarán en el escenario de “Una tradición, tres generaciones”.

El inicio del evento cultural-musical se tiene previsto para las 17:00 horas del próximo 26, como ya se dijo anteriormente.

Despertar del Sur, 23 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Presenta Giovanni su docu sobre huarache y sombrero




Escrito por Ángel Ramírez Ortuño


HUETAMO, MICH. En entrevista concedida a la prensa de Guerrero, el cineasta michoacano Giovanni Ocampo Villanueva anunció que en la noche de este miércoles 22 de diciembre estrenará en Huetamo su premiado documental De primera necesidad, dentro de los espacios del restaurante Casa Vieja, todo esto en punto de las 20 horas, mientras que para el 26 de diciembre se repetirá la experiencia pero en la sombrerera ciudad de Tlapehuala, Guerrero.

El documental de 60 minutos fue realizado justamente entre esas dos poblaciones de la región de Tierra Caliente, donde potencialmente se le reconoce a Huetamo su liderazgo comercial en la producción de huaraches, mientras que Tlapehuala se distingue por ser una potencia indiscutible dentro de la elaboración del sombrero de astilla, aunque también participa la industria de Altamirano.

De primera necesidad es la segunda parte de la serie Vida y Cotidianidad en Tierra Caliente, cuya trilogía termina con la cinta Coime. El juego de la pelota tarasca, tras haberse estrenado ya el primer corto Para todo mal, cuya tópico fue la producción del mezcal, y que logró conquistar uno de los premios en el Primer Encuentro Audiovisual de Jóvenes Indígenas en México ENAJI 2010, dijo Ocampo a la prensa.

Agregó que en Huetamo contó con el apoyo de ambas industrias, el huarache local y el sombrerero de Purechucho, entre ellos destaca la firma de la Huarachería La Herencia, de la familia Rojas, pero su fama subió hasta el espinazo de la Sierra Madre del Sur, allá por Vallecitos donde se concentró varios días para captar desconocidas imágenes de la elaboración mezcalera, y ahora cambiaba el escenario para internarse en la industria regional.

Giovanni, quien cuenta con gran simpatía en la región, luego de su exitoso documental sobre la elaboración del mezcal, con su cámara enfoca ahora el huarache y el sombrero de Tierra Caliente, las que como señala el título; “son prendas que responden a una necesidad de los habitantes de estas tierras y su relación lógica con el ambiente; la tierra tan caliente literalmente hablando; una sombra contra los rayos solares que la ofrece un sombrero y una protección a nuestros pies la ofrece el huarache”.

Mientras haya guaches habrá huaraches

En entrevista para Vida y Sociedad, de El Faro de la Costa Chica, el periodista Roberto Ventura Pérez logró hablar con el director de la cinta para conocer su pretensión al abordar el proceso de producción de dos artículos de uso común de los habitantes de la región de Tierra Caliente.

— ¿Por qué abordar el tema del sombrero y el huarache?

—Al realizar el pre proyecto y elección temática se tuvo que elegir temas específicos del amplio universo calentano. Comida, música, artes, festividades, etcétera, eligiendo el huarache y el sombrero sin que esto de entrada signifique que sea lo único o siquiera lo más importante.

“La elección temática tiene que ver conmigo, porque desde mi infancia siempre fue lo que más me impactó del ambiente calentano. Estas prendas que indudablemente dan un sello de identidad a quienes las portan y que más allá del orgullo regionalista representan con su uso una reacción al medio ambiente. El uso del sombrero y el huarache es sencillamente una reacción adaptativa al calor que hace por estas tierras. Y aunque parezca algo muy obvio creo que en los tiempos actuales pocas veces nos detenemos a analizar las relaciones factoriales de las cosas, si esto sigue dándose de este modo las comunidades sufrirán transformaciones producto de influencias culturales extranjeras y ajenas a las lógicas locales, perdiendo con ello todo sentido y aun mas iremos perdiendo gradualmente un sentido de identidad. Está pasando, por ello el registro audiovisual de estas dos prendas. Conforman, desde mi particular punto de vista una obra de resistencia cultural ante el olvido.

— ¿Porqué usar huaraches y sombrero?

—Son prendas que sencillamente responden a una necesidad de los habitantes de estas tierras y su relación lógica con el ambiente. La tierra tan caliente literalmente hablando, hace que para vivir con un sentido de adaptabilidad se haga uso de estas prendas. Una sombra contra los rayos solares que la ofrece un sombrero y una protección a nuestros pies para evitar su calentamiento y al mismo tiempo poder andar y trabajar las tierras la ofrece el huarache.

—Se puede andar sin hambre, pero a pata raíz no
¿qué mensaje quieres mandar con el documental?

—Pues son varios, esperemos sean captados al momento de su exhibición pública, sólo hasta entonces podríamos saber, pero en general, espero que el documental genere elementos para valorar y revalorar el trabajo y los productos de nuestra gente. “Creo que De primera necesidad exigirá al espectador su escucha y si lo logran descubrirán la gran riqueza, sabiduría y pasión que cada uno de los personajes le pone a su labor, cómo ven desde su óptica desde su posición, esa cosa que los estudiosos llaman cosmovisión. Quiero que lo gocen y si faltan temas, que los retomen otros jóvenes y que encuentren el placer en el excitante trabajo con las cámaras y las personas. Ojala que a partir de estos docus surjan otros realizadores audiovisuales que cuenten las historias que no se cuentan, si acaso se escriben; pero los libros y las letras están muriendo en almacenes y libreros. La letra que no se lee es muda.

—Ante el creciente uso de tenis y zapatos, gorras en la región de Tierra Caliente, ¿el sombrero y el huarache siguen siendo artículos ‘de primera necesidad’ o se ha vuelto ya una actividad artesanal?

—La Tierra Caliente, como muchas otras regiones, sufre de una conquista territorial donde eso que llamamos urbano va comiendo y desapareciendo los espacios de la tierra y con ello algunas de sus costumbres. En los espacios urbanos cada vez se ve menos el uso de estas prendas, pero en aquellos espacios donde sus habitantes siguen manteniendo la relación directa con la tierra, son y sólo ahí prendas de primerísima necesidad. En los espacios urbanos son empleados con diversos fines, por ejemplo, los políticos cada vez que pueden lo utilizan aunque en su vida cotidiana no lo usen, hagan ustedes sus conclusiones sobre el uso de sombrero por parte de estos personajes. Para la foto, para la imagen, para comunicar identidad, sabe.

— ¿Conoces la cantidad de huaraches y sombrero que se produce en Tierra Caliente?

—Por encima de las cifras que seguramente deben de ser un dato interesante para parte de la opinión pública, no he enfocado hasta el momento en mis documentales contenidos basados en datos duros; más bien busco coadyuvar a comunicar el valor del trabajo y del trabajador en sus productos finales. Cuántas veces hemos pasado por algún puesto de venta y admiramos estas prendas sin ser realmente conscientes de todo el trabajo que llevan detrás. Igualmente estos trabajadores tienen toda una forma de analizar su labor ante un cambiante y complejo mundo social, político y económico. Eso que llaman los que saben cosmovisión.

Despertar del Sur, 22 de diciembre de 2010