miércoles, 14 de julio de 2010

Con Z cultura tuvo regresión, afirman



Escrito por Jesús Pintor Alegre

Deja gobierno de Torreblanca Galindo un panorama desolador en este aspecto, según la promotora cultural, Citlali Guerrero


CIUDAD ALTAMIRANO, GRO. La cultura y el arte sufrieron una regresión en este periodo gubernamental que encabeza Zeferino Torreblanca Galindo, englobó la promotora cultural y poetisa guerrerense, Citlali Guerrero.
Señaló que encima de su insensibilidad como gobernante, Zeferino Torreblanca mantuvo confinadas las expresiones en estos rubros, por lo que los miembros de la comunidad cultural en el estado han trabajado casi sin presupuesto y encaramados al esfuerzo individual.

Citlali Guerrero es originaria de Copala, en la Costa Chica del estado, egresada como socióloga de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Guerrero, y es considerada como una de las poetas más importantes de su generación en México. Actualmente la coordinadora general de Cultura del Ayuntamiento de Acapulco.

En su balance del panorama cultural de Guerrero 2005-2010, texto que fue puenteado por el poeta y columnista Jeremías Marquines para enviarse a correos electrónicos, Citlali Guerrero dice que en la construcción de los espacios civilizacionales, lo cultural y lo artístico no permanecen al margen, pero que el actual gobierno no tuvo visión de estado.

Para la poetisa, esta posibilidad de entender y atender la realidad desde lo estético, involucra necesariamente dos ejes fundamentales del desarrollo cultural y artístico: el eje creativo, que se enrama con el particular del arte, donde se ubican escritores, pintores, teatreros, escultores y actores, entre otros.
Este ámbito, asienta en su balance, pertenece a la libertad de elección, que es la capacidad de decisión individual “que tenemos como seres humanos. Dedicarse o no dedicarse al arte es una elección personal”.
El otro eje corresponde a las políticas públicas: a la visión de estado, a la idea colectiva que tienen los gobernantes de lo que se debe hacer en desarrollo cultural y a dónde se desea llegar y para qué. Es la visión que deben tener aquellos que han sido elegidos para conducir los destinos de un estado.
Este eje, señala, corresponde exclusivamente al gobierno y, por lo tanto, se debe decir con claridad que en materia de cultura, el sexenio de Torreblanca “no se atrevió hacer cambios profundos (y) pensando en el interés colectivo”.


Sin huella en la cultura

Y es que Zeferino Torreblanca no sólo no construyó, sino que tampoco dejará ninguna base para un mejor desarrollo cultural de Guerrero, señala.

Para documentar lo anterior sólo basta revisar el resumen informativo de los cinco años de gobierno donde el tema cultural se reduce a cinco cuartillas escritas a doble espacio.
Y que especifica, el trabajo anual de manera grotesca se representa por una cuartilla, donde desafortunadamente se glosan exactamente las mismas actividades que se realizaban en el sexenio pasado priista, con René Juárez Cisneros, gobernante que en una de sus primeras acciones descentralizó al Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC).

Enseguida, Citlali Guerrero se plantea: ¿Dónde están las bases culturales para formar mejores ciudadanos?, ¿Acaso se hicieron reformas educativas para actualizar la formación artística del nivel primaria y secundaria? La educación artística en nivel primaria y secundaria sigue siendo materia complementaria, mero pasatiempo sin la misma carga de conocimiento que las materias llamadas regulares.
Los profesores que se dedican a impartir esta área lo siguen haciendo como al principio del siglo pasado. Así, los niños aprenden a “declamar” y a bailar de manera mecánica los bailes regionales. Su más actual conocimiento de literatura que tienen, y no en todas las escuelas, son los versos que escribía Rubén Mora, poeta costachiquense.

Esta reforma para perfeccionar la deficiente formación artística que se imparte a nivel primaria y secundaria, “hubiera sido una base fundamental de transformación y un instrumento que, de haberse llevado a cabo, hubiese contribuido a formar una mejor sociedad.

Pero en el gobierno de Zeferino Torreblanca tampoco se avanzó en ampliar la infraestructura cultural. Así, “no se crearon centros municipales de arte, casas de cultura, galerías, museos, librerías, teatros, etc. Lo único que se hizo fue la remodelación de algunos centros artísticos y eso porque fue una política de Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes).

“En Guerrero el gobierno no tuvo iniciativa propia y por lo tanto sigue como siempre en los últimos lugares en infraestructura cultural en el país”.


“Intelectualidad” de Televisa

En materia de esparcimiento cultural y festivales, tampoco se hizo nada nuevo, ni siquiera se logró una conceptualización particular para cada uno de los tres festivales que realiza el gobierno. “El que les hace la programación lo mismo pone a Tania Libertad a clausurar La Semana Altamiranista que las Jornadas Alarconianas.
“Ni siquiera fueron capaces de convertir las jornadas en verdaderas jornadas de artes escénicas, la programación siempre fue, incluyendo la de este año, caótica y de baja calidad, es como un gran costal que buscan llenar sin importar con qué o quiénes. Es una pena que los responsables de programación de estos festivales se hayan anclado en lo que consideran la parte ‘intelectual de Televisa’ para definir la programación”.
En La Semana Altamiranista que, se cree, debe de estar dedicada exclusivamente al estudio de la obra de Ignacio Manuel Altamirano, a la literatura y/o al periodismo, “la programación también es un caos. Pues da igual que el alcalde de Tixtla aproveche el escenario para dar su informe o que se presente Pepe Ramos o, algunos teatreros con las misma obra de hace 5 años”.

Lo único nuevo en este sexenio zeferinista fue el Premio Nacional de Literatura Ignacio Manuel Altamirano “y paradójicamente es una propuesta que realicé en los primeros cinco meses que colaboré en el gobierno de Zeferino, de ahí hasta la fecha no hay nada nuevo, ni siquiera se les ocurrió aumentar la cantidad del premio (en efectivo) que se otorga”.


Ni obligado por la ley


En lo que tiene que ver con la difusión y promoción, la historia no es distinta, tasajeó. “En lugar de apoyar a los creadores para difundir sus obras, el gobierno de Zeferino se dedicó a pelearse con ellos, a regatearles los nimios y ridículos apoyos que a regañadientes entregó. Al parecer se le olvidó que el recurso es público y no particular”.

Medianamente el gobierno “de Zeferino llevó a cabo los programas que por norma tiene que realizar en coordinación con el Conaculta, pues este sexenio no fue capaz de incrementar sus aportes presupuestales para cada uno de los siete programas federales que se aplican”.

Tales programas son los de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico, de Apoyo a la Cultura Municipal y Comunitaria (Pacmyc), de Públicos Específicos, de Desarrollo Cultural Municipal, Alas y Raíces, de la Zona Centro y de Tierra Caliente.

Programas que solamente las encargadas del IGC saben que existen, porque fueron incapaces de cumplir con algo a lo que los gobiernos están obligados a hacer por la ley: emitir convocatorias en tiempo y forma para que todos puedan participar, a la imparcialidad, al derecho a la información, a garantizar la cobertura territorial y la calidad.

“Todos estos valores fueron ignorados por este sexenio que afortunadamente ya cuenta los días de manera regresiva”.

En el aspecto financiero, “nada, ni un avance, pues en todo lo que va del sexenio no se aumentó el presupuesto de La Feria de la Plata, La Semana Altaminarista, Las Jornadas Alarconianas, ni siquiera se tuvo la imaginación básica de solicitar más presupuesto al INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes), a Conaculta, se sigue solicitando la ofensiva cantidad de 100 mil pesos”.


Nada en el Congreso local

Otro tema que para nada tocó el gobernador Zeferino fue el aspecto legislativo. “En este rubro no hubo ninguna reforma a la Ley de Fomento a la Cultura, no fue capaz de incluir alguna otra festividad de impacto en el estado, tampoco fue capaz de proponer la creación de una Comisión de Cultura, ni por equivocación esa palabra se escucha en el Congreso local, creo que Guerrero es el único estado que no cuenta con una Comisión de Cultura”.

En conclusión, el gobierno de Zeferino Torreblanca deja un panorama cultural desolador. “Recuerdo que un amigo muy querido me comentaba que alguna ‘manda’ hemos de estar pagando los guerrerenses para merecer tantos funcionarios culturales ineptos, ignorantes e incapaces. La pregunta es si seguiremos pagando esta ‘manda’ o si ya cumplimos para aspirar a tener administradores culturales que tengan una idea clara de lo que necesita Guerrero”.


Fuente: Despertar del Sur, 14 de julio de 2010

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