martes, 16 de noviembre de 2010

Concurso de gustos y sones: homenaje a Hugo Salmerón



Roberto Ventura Pérez

A golpe de violines, guitarras y tamboritas, el concurso contribuye a que la tradición se abra paso en el vibrante espectro de la música popular mexicana

La noche del sábado 20 de noviembre del presente, Tlapehuala, un municipio calentano asentado en la margen del río Balsas en el estado de Guerrero, abrirá sus brazos para dar paso a uno de los certámenes de música tradicional calentana con mayor tradición y arraigo de la región: el Concurso de gustos y sones Isaías Salmerón, en su quinceava edición, que en esta ocasión renombra su principal galardón, denominándolo “Premio Hugo Salmerón” en honor a ese irrecuperable músico, compositor y virtuoso ejecutante de la tamborita, recientemente fallecido.

Por segunda ocasión, el certamen será organizado por el escritor y poeta Offir Damian Jaimes, el historiador y síndico procurador de la comuna anfitriona Andrés Luviano Vargas y por el músico y pintor Andrés Jaimes Sánchez.

A golpe de violines, guitarras y tamboritas, el concurso de gustos y sones Isaías Salmerón contribuye a que la tradición musical de Tierra Caliente se abra paso en el vibrante espectro de la música popular mexicana, como parte importante del rico mosaico sonoro que identifica a México, siendo una expresión musical que por siglos ha visto nacer, crecer y morir a músicos virtuosos y compositores talentosos por cuyas manos han brotado la textura y costura de hermosos gustos, sones, marchas, pasos dobles, valses, foxtrots, piezas fúnebres, boleros, danzones, danzas, entre otros géneros.

La fuerza telúrica que imprimen sus compositores, músicos, cantores, la coquetería de los bailadores y del público que sigue degustando estos ramilletes musicales, son los principales canales por donde fluye esta tradición renovada del son calentano, donde sus creadores y hacedores han sabido mantener, retener y enriquecer la tradición musical que ha pasado de generación en generación. Mostrando de que está hecha esta música poderosa, vigorosa e indomable que sigue siendo de un modo u otro el centro de la fiesta, del baile y de la celebración de Tierra Caliente, tal como la han descrito algunos investigadores.

En cada edición del Concurso de gustos y sones, el premio principal ha llevado el nombre de músicos y compositores distinguidos de la región, como un homenaje a los mismos, destacando figuras como las de Juan Reynoso Portillo, Filiberto Salmerón Apolinar, Bardomiano Flores Frías, Plutarco Ignacio, Zacarías Salmerón Daza y en esta última la del recientemente extinto maestro Hugo Salmerón García.
Semblanza del maestro de la tamborita calentana

Se marchó a los cielos Hugo Salmerón / ya su tamborita dejó de latir / pero en los sones siempre han de vivir / los redobles tersos de su corazón (verso que el escritor y poeta tlalchapense Antolín Orozco dedicó al maestro)

Bautizado con el nombre de su padre, pero registrado civilmente como Hugo Salmerón, este notable músico fue cantante, compositor y excepcional ejecutante de la emblemática tamborita calentana.

Nació el 10 de mayo de 1947 y falleció a las dos cincuenta y cinco de la mañana del lunes 11 de octubre del presente año, en el hospital de la Marina en la Ciudad de México, víctima de una insuficiencia renal. Sus padres fueron Filiberto Salmerón Apolinar, virtuoso violinista calentano y Doña Mercedes García, ambos finados. Le sobreviven seis hijas, tres de ellas dedicadas completamente a la música tradicional calentana y su esposa Marisela García.

Desde los cinco años de edad, mostró ser un guache muy activo, de trabajo, entusiasta, aguerrido, dicharachero y eficaz en actividades propias del campo, combinadas siempre con las de la música, pues a temprana edad aprendió en forma empírica el solfeo, a tocar la trompeta y el redoblante, conocimientos que practicaba con los grupos de Música de Viento que requerían de sus servicios, entre ellos la banda de viento que dirigía su Papá Filiberto Salmerón.

Formó parte de diversos grupos y orquestas musicales, demostrando una gran habilidad para tocar la Batería, las tumbas o congas y por supuesto su inseparable tamborita, siendo además intérprete o coro en diversas melodías por la buena voz que tenía, bien afinada, lo que le valió para ser parte del Grupo Tropical de su hermano Ezequiel Salmerón en su mejor época y uno de los integrantes de la famosa agrupación Tropical Tlapehuala que dirigía el extinto maestro del sax Herlindo Flores, allá por la década de los 60´s. Con su tamborita acompañó diversos grupos como el del maestro Zacarías Salmerón, la Yerbabuena y Los Arrieros.

En los últimos años de su carrera, fue el cantor que imprimía la picardía y la alegría en los conciertos de Los Salmerón, el encargado de lanzar los gritos de la guerra musical calentana. “¡Apa cocho!”, “¡Ajumala calentano!”, “tupele paisano, no importa que los regañe la vieja”, “¡voy polla!”, “remolinéamela guache”, “tupile cansado”, “muévete chaparrita o me busco otra”, “sacúdanse la polilla”, “tenemos una tarima bien chingona pa´bailar”.

Sombrero en mano, vestimenta calentana, un par de vaquetas y su tamborita al hombro, caminó la legua de Tierra Caliente y parte del territorio nacional, pisó escenarios de la Huacana, Michoacán; el festival del Usumacinta, en Chiapas; el festival Boca Fest, en Boca del Río, Veracruz; el festival de la Nao, en Acapulco; Chilpancingo; la explanada del zócalo capitalino; el Museo Anahuacalli, lugar heredado al gobierno de México por Diego Rivera; el Museo Dolores Olmedo; el Centro Nacional de las Artes (CENART); Plaza Loreto; la Escuela Nacional de Música de la UNAM, donde impartió conferencias; el Museo Nacional de Culturas Populares; la Casa Guerrerense en la Ciudad de México; el Palacio de Bellas Artes; el festival Son para Milo, entre otros.

Participó activamente en casi todas las ediciones del Concurso de Gustos y Sones Isaías Salmerón que se realiza de forma anual en su tierra natal, donde por cierto conquistó un segundo lugar con su composición denominada “En la feria del sombrero”.
Al lado de sus hermanos, organizó en conjunto con el ayuntamiento municipal, el evento anual “Una tradición, Tres Generaciones”, donde se rinde homenaje a tres grandes del violín calentano: Isaías, Filiberto y Ezequiel Salmerón.

Con los redobles de su tamborita, participó en la grabación de tres discos: dos realizados con su Padre y sus hermanos y uno más en su calidad de invitado especial en la primera grabación de campo realizada por la agrupación de Don Plutarco Ignacio.

Mi Papá fue una gente de trabajo, de mucha fortaleza, con mucha alegría, vivió la vida con singular alegría, siempre para adelante, en pie, con la cabeza en alto, nunca lo vamos a dejar de extrañar”. Así de sencillo lo describe Ely Salmerón, la más pequeña de sus hijas, quien está a punto de egresar de la carrera de etnomusicología en la Escuela Nacional de Música de la UNAM.

Gracias a la magia de internet, quedaron registradas en youtube.com un sin fin de imágenes donde aparece actuando a lado de sus hermanos y su padre. Testimonios vivos que darán cuenta a las próximas generaciones de la magia de sus manos, ecos que seguirán retumbando por mucho tiempo los corazones.

La ausencia de nuestro querido maestro ha calado muy hondo en la familia Salmerón, quien ha llorado su pérdida, pues siempre fue y será el portador de una de las mejores tamboritas calentana que se hayan escuchado.

Con una misa de cuerpo presente en la Iglesia Asunción de María, realizada la tarde del día siguiente de su deceso, fue despedido el cuerpo de Don Hugo, el querido “pelado” como también lo llamaban sus amigos. Hoy su cuerpo descansa en el panteón municipal de Tlapehuala, estado de Guerrero, a un costadito del río Balsas, que desde ahora estará acompañando las acometidas polifónicas que producen sus corrientes con los redobles de su tamborita.

Publicado en: Despertar del Sur, 16 de noviembre de 2010

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